Graduacionismo Egolátrico Vanidosiento

Los sistemas de graduación existen prácticamente desde que se comenzaron a escalar montañas, y tiene una utilidad simple y clara; poder saber con anticipación de manera general que dificultades puedo encontrarme en un cerro, vía en particular, cascada de hielo, vía deportiva, sendero, etc.

Sistemas de graduación hay varios, algunos más usados que otros, pero no es el motivo de esta columna hacer un repaso de ellos, información en la web hay de sobra al respecto. El tema es otro…

Estamos en una época de redes sociales que nos permiten interactuar de manera más fluida como “comunidad virtual”, y que nos da la posibilidad de compartir información de manera mucho más sencilla y rápida, sin embargo, poco provecho hemos sacado de estas ventajas, y al final lo que ha pasado es que tenemos una comunidad mucho más amplia y grande en número, pero al mismo tiempo ignorante en muchos temas, y dispuesta a esparcir cual virus esa ignorancia que afecta directamente a las personas más nuevas que comienzan a dar sus primeros pasos en montaña, y que absorben como esponjas todo lo que leen.

Aclaremos que la palabra ignorancia no está siendo usada en modo ofensivo, sino con su significado pleno: no sabemos de un tema, lo cual no es ningún pecado, pero creemos saber (que es mucho más peligroso) y hacemos afirmaciones que creemos correctas confundiendo a otros que saben menos.

Objetivo vs Subjetivo.

La definición de “objetivo” es muy amplia según la categoría en que se use la palabra, pero la que más nos acomoda a nosotros viene siendo la del punto de vista filosófico, que dice que lo objetivo es “todo aquello que existe fuera del individuo”.

En el caso de la graduación de una montaña, seria aplicar al término a cosas concretas que no tienen que ver con nosotros mismos sino - en este caso particular en que hablamos de montañismo - a las montañas mismas, como pendiente de la ruta, aislamiento del cerro, tipo de terreno (glaciar, roca, nieve, pasto etc.), exposición y varios más, que no van a cambiar independiente de mi estado de ánimo o preparación, son permanentes, sin dejar de tener en cuenta que los glaciares retroceden, los cerros en invierno tienen nieve y en verano no y otros factores varios más, lo que hace cambiar las dificultades de una ruta en el tiempo o según la temporada del año, pero siempre en función de parámetros “objetivos”. Espero se entienda, yo apenas…

¿Y subjetivo?

Pues bien, las cosas subjetivas hacen referencia a puntos de vista que no pueden ser aplicados de manera general, ya que dependen de la valoración y percepción de un individuo en particular sobre algo determinado. En el caso de nosotros, de un montañista sobre una montaña o ruta determinada.

Los parámetros subjetivos hacen que la realidad de las cosas pueda ser completamente diferente en dos personas, dependiendo de la experiencia particular de cada uno, por ejemplo, una ruta puede ser muy fácil para alguien experimentado y muy difícil para un principiante, y es precisamente por eso que graduar rutas bajo parámetros subjetivos no es solo incorrecto, sino que puede llegar a ser peligroso para quienes hagan uso de esas “graduaciones”.

¿Y todo esto a pito de qué?

En el último tiempo y de manera bastante masiva, los “montañeros” están comenzando a evaluar las rutas bajo parámetros subjetivos y personales, como cansancio, puna, dolor de cabeza, aburrimiento, nauseas etc etc., lo que dificulta mucho legar al futuro buenas graduaciones de las montañas, porque en esas graduaciones subjetivas en muchos casos hay un factor que lo distorsiona todo: El Ego. Y aquí saltamos a otro tema, espinudo y doloroso.

Condición inherente al ser humano, pero que exacerbada - en temas como el que nos compete a nosotros -  termina siendo muy dañino.

Hay muchas personas que le aumentan las dificultades a lo que hacen para, que se yo, ¿impresionar al resto?, y ojo, pasa al revés, montañistas muy capaces le bajan las dificultades a rutas más complejas para, de nuevo que se yo, sentirse más pulentos…

Pero hasta ahora todo esto se lee muy enredado, veamos un ejemple, perdón, ejemplo ultra-mega-full clásico, y a veces ultra-mega-full polémico. El Plomo.

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Guardián del Valle, Protector de los Siete Reinos, El que no Arde, El Quebrantador de Cadenas, Apu protector de la Flor de los Siete Colores; (se me cayó el carnet...), el Plomo es la montaña tutelar de Santiago, la que todos quieren subir, y la que genera molestia e insultos indescifrables cuando les dices a las personas que su ruta normal es….fácil.

Enfocados solo en la ruta normal, El Plomin nos va a servir de estupendo ejemplo para darnos cuenta de lo enredado que tenemos los conceptos de graduación de dificultad de una ruta y como el ego y la vanidad lo distorsiona todo.

La Ruta normal del Plomo es F (Fácil), ¿por qué?, pues es un sendero marcado y claro, con un corto cruce glaciar de poca pendiente, que no requiere más equipo técnico que crampones para esos 50 mts helados, y que se puede subir con bastones si se sigue siempre el sendero. La definición es más amplia, pero para el caso de usarlo de ejemplo está bien así.

¿Hace eso menos bonito el cerro?...no.
¿Lo hace menos importante?…no.
¿Hace que la ruta normal sea fea y poco motivante?…pues no.

Entonces ¿porque las personas se enojan tanto cuando les dicen que la ruta normal del Plomito es fácil?

Pues sencillo, uno, por la ignorancia de no saber cómo se gradúa (algo corregible si se acepta la falencia) y dos, ah bueno, por el EGO. Y aunque originalmente esta columna solo era sobre graduación, ahora será sobre graduación y ego. (acabo de cambiar el titulo).

Quienes se sienten ofendidos e insultados en lo más profundo de su ser y de su alma cuando les explican que la ruta que subieron tiene una graduación F (Fácil), suelen tratar a quienes les explican de egocéntricas, de creerse el hoyo del queque, de sentirse más bacanes que los demás, de ser el Maluma Chileno, la guinda de la torta, el Messner criollo, el guía del Villarrica, ah no perdón, eso ultimo no tiene brillo… y un largo etc. Tan largo que me da flojera escribirlo, y miren que divertido, que el ego no está del lado de la personas que gradúan bien y objetivamente una ruta (básicamente que entienden los conceptos de graduación) y que además  tienen la voluntad de tratar de corregir a otros exponiéndose habitualmente a esa lluvia valdiviana de insultos, sino que está del lado de quienes se sienten ofendidos por ello, y anda a decirles que están equivocados…

En esta época de porquería donde el montañismo se está transformando en una competencia de  marcas de ropa, tiempos, selfies, instagram y facebook, están los que se sienten insultados cuando le bajan la dificultad a sus “logros”, y la verdad es que nadie les baja la dificultad, simplemente son ellos los que artificialmente intentan exagerar la exigencia de las cosas que hacen para verse más experimentados delante de los demás, para que crean que hacen cosas difíciles, para parecer grandes escaladores de senderos marcados, para decir que han batido records continentales después de subir un 8000 cosido en cuerdas fijas que pusieron otros, con oxígeno a la vena y arrastrados por un guía. !ups!, me salí un poco del tema, pero también es verdad. Maldita vanidad que está secuestrando los principios básicos por los se solía partir a subir montañas.

¿Te molesta que te digan que la normal del Plomo es fácil?, pues no debería, porque el hecho de que la ruta sea fácil no la hace menos hermosa, o menos desafiante para quien no ha ido, o menos entretenida para ir con tus amigos, entonces ¿porque te molesta?, ¿porqué están importante para ti que el resto crea que haces cosas difíciles?, ¿porqué no puedes simplemente disfrutar sin estar preocupado de los que pensaran los demás?, ¿porqué porqué porqué porqué????

¿Te ofendes cuando te dicen que una salida de 3 o 4 días al Plomo no es una expedición?, pues de nuevo, ¿porque te molesta?, ¿te sientes montañista de elite bajo el amparo de la palabra expedición?, ¿no crees que es una estupidez?, es solo una palabra, no le agrega nada a una salida a la montaña, claro, siempre y cuando tus objetivos sean pasarlo bien con tus amigos, disfrutar a naturaleza o solo hacer ejercicio, cosa de cada uno, pero si tu motivación es intentar impresionar a los demás, pues claro agrégale el rotulo de expedición a cualquier salida, y grita que la ruta es extrema para que te den muchos likes…, si es te hace feliz.

La discusión de que es expedición y que no, es completamente absurda, ya que ni siquiera hay una definición exacta. Ir al Plomo desde Santiago no es una expedición. ¿Y si viajo desde Punta Arenas?, pues claro que podría serlo. Entonces si los conceptos son tan variables, ¿para qué calentarse el mate con tonteras?

Dejemos el ego de lado, volvamos a la graduación.

¿Qué pasa hoy?, muchas personas gradúan de manera subjetiva, algunas porque no saben, otros por los motivos expresados en los párrafos anteriores de esta lectura, o sea, arriba.

Creen que una ruta es difícil porque llegaron cansados, por que llegaron guitre..perdón, vomitando, porque se apunaron, porque les dolió el dedo chico del pie derecho, y la verdad es que todos esos factores no tienen nada que ver con la montaña, sino que son inherentes a las personas, por lo tanto, no se pueden usar para graduar la dificultad de una ruta determinada.

El 2018 subí el Plomo y llegue a la cumbre con dolor de cabeza, vomitando y hecho puré, durante el año entrene y me puse en forma, y el 2019 subí y baje como si nada. ¿cambio la dificultad de la ruta?, no, el sendero es el mismo, lo que cambio fue la preparación de la persona, por eso mismo esos parámetros no se usan para evaluar la dificultad de un recorrido, sería algo ridículamente variable y dependiente de cada persona que va a la montaña y su preparación al momento de ir. Los parámetros usados son algunos que ya mencionamos, pendiente, exposición, aislamiento y todo eso, todos referentes al cerro y su estructura, no a como me siento yo cuando voy subiendo o bajando.

¿Da lo mismo?,¿tiene alguna importancia?

Algunos pensaran que no, la verdad es que si queremos ser una comunidad colaboradora y generosa, si es importante, pues tenemos que pensar que la información de una ruta puede ser usada por otros, con o sin experiencia, y puede ser muy útil para alguien poder tener correctas referencias de un recorrido para decidirse a intentarlo, por otro lado, información errónea puede desanimar a alguien a no ir a un cerro, lo cual tampoco es bonito. Otro ejemplo.

Leí por ahí, no hay para que decir donde ni cuando, los comentarios de un chico que decían que la bajada desde el Paso Virginia (trekking a los Dientes de Navarino) era completamente vertical, que todas las descripciones estaban malas, que bajar por ahí era un suicidio, y que incluso él y sus amigos habían tenido que bajar por otra parte, y la verdad, pues no es así.

Los que han hecho el circuito sabrán que si bien hay que tener cuidado - como hay que tenerlo siempre - la bajada no presenta dificultades y que el muchacho que quedo con semejante trauma probablemente ni siquiera le apunto al sendero.

¿Por qué comento esto?, pues cuando volví de realizar ese mismo recorrido algunos amigos me preguntaron detalles, y termine dándome cuenta que a pesar de todas las ganas que tenían de ir, algunos no lo habían hecho pensando en que había dificultades excesivas para su experiencia por comentarios como los que habían leído “por ahí”, y que resultaban incorrectos y exagerados.

Conclusión

Graduar, incluso opinar sobre una ruta, debe ser hecho con responsabilidad y seriedad, y en términos más juveniles, con “buena onda”, y no por ganas de impresionar a nadie, porque nuestra opinión puede ser usada por otros y llevarlos a pensar que una ruta es más fácil o difícil de lo que realmente es, o derechamente desincentivar la visita a un lugar o montaña por culpa de “engrupidos” que necesitan subirse el ego básicamente… mintiendo.

Si no entiendo los conceptos de graduación, pues no gradúo nada hasta entender bien de que estoy hablando, puedo opinar, puedo decir que a mí me costó mucho subir el Plomo, las experiencias personales siempre son útiles para otros, pero ser honestos también en decir que si me costó tanto fue porque no estaba bien preparado, no porque el cerro sea difícil. No hay que justificar falencias propias aumentándole la dificultad de manera ficticia a lo que hacemos, si nos acostumbramos a eso, jamás habrá progreso.

Lo importante en el fondo es aprender sobre el tema, y ser honestos con lo que hacemos. Cuando la gente deje de preocuparse de que piensan los demás, podrán ser libres y disfrutar 100% de estas hermosas montañas que no hasta hace mucho tiempo se subían solo por el placer de enfrentarse cada uno con sus propios desafíos...

 

Autor: Elvis Acevedo R.


"En una civilización de esclavos asalariados, donde las personas buscan sobrevivir más que vivir, el montañismo es un enigma..."

Erhard Loretan.