Leyendas de Montaña Chilenas

Bajo este título hemos querido reunir algunas leyendas de nuestra montaña, resumiéndolas lo más posible, a fin de darlas a conocer al público. Las leyendas de nuestras montañas están íntimamente relacionadas con los volcanes, el oro, la plata, y, en general los minerales, dado las riquezas que en realidad contienen y que desde los tiempos de la conquista han atraído a innumerables mineros buscadores, aventureros, etc.

El Volcán Licancabur: Una tradición que viene de los tiempos en que los incas dominaban el norte y centro de Chile, refiere que para calmar los arrebatos coléricos del Dios, ahora apagado, se echaron a la espalda piedras recortadas, leños y otros presentes para el Espíritu del Licancabur, volcán situado en los alrededores de San Pedro de Atacama, y comenzaron a trepar desde los 2.400 metros de la llanura, a la cima misma de casi 6.000m.

Construyeron allí sus pircas, depositaron sus ofrendas, hicieron sus oraciones y descendieron con el alma ligera. Los descendientes de aquellos indios todavía temen y reverencian al Espíritu del volcán y las gigantescas pircas existentes en la cumbre, atestiguan la veracidad de esta tradición.

El Volcán Doña Inés: Cuenta la tradición que al llegar a Chile Don Pedro de Valdivia, bautizó un volcán ubicado al interior de San Pedro de Atacama, de 5.070m con el nombre de su compañera de conquista y aventuras: Doña Inés de Suárez. No sabemos si se trató de una ironía, ya que ni el volcán ni la dama tenían precisamente buen carácter, o es que quiso ver plasmado el nombre de su compañera en el país que venía a conquistar.

El Cerro San Pedro Nolasco: En “El libro de la plata” explica don Benjamín Vicuña Mackenna que Fray Pedro Bordesi, que en demanda de limosnas para nuestro Santo Padre San Francisco visitó a los mineros del norte en la segunda mitad del siglo XVII, sentado en una roca que daba vista a la Mina Famartina, profetizó que en tiempos no lejanos habría de volverse de maciza plata el cerro entero. Esta profecía alentaba a los mineros notablemente en su trabajo.

El Alicanto: Una sencilla leyenda de las provincias mineras de Coquimbo y Atacama es la del Alicanto, un pájaro de plata y oro que guía a los mineros hasta el filón del mineral que ellos buscan. El Alicanto aparece solamente de noche y su cuerpo no proyecta sombra alguna sobre la tierra. Si el minero que le sigue y va poseído de una ambición desmedida, el Alicanto lo arrastra a un precipicio, donde perece.

El Paso del Fraile: Célebre es el llamado “Paso del Fraile”, por el que cuenta la tradición, un cura iba durante la época de la Colonia a decir misa a Mendoza, regresando en el día a Chile. (NDLR: Se refieren en realidad a la leyenda del Paso de Las Pircas.)

Es fama también, que por ese mismo paso cruzaba la Cordillera el Guerrillero Patriota Manuel Rodríguez, que de este modo en solo 24 horas, llevaba noticias frescas de lo que ocurría en Chile a O’Higgins y San Martín que preparaban el Ejército de los Andes.

El Derrotero del Coronel Picarte: Es fama que al morir el Coronel Picarte, militar patriota de la guerra de la Independencia, contó que al cruzar la Cordillera huyendo de los realistas después del desastre de Rancagua, se encontró con un cerro “plomo” que miraba hacia Chile y Argentina, el cual era todo de plata. Al regresar posteriormente a Chile buscó inútilmente el cerro que guardaba tamaña riqueza.

Risopatrón relata en su libro “La Cordillera de los Andes” esta anécdota, añadiendo que el Coronel Picarte dejó escrito el derrotero del cerro a mano. Sin embargo Vicuña Mackenna en su obra “El libro de la plata”, expresa que revisó cuidadosamente los papeles dejados por el militar patriota sin encontrar nada al respecto.

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Foto: Parte de la Sierra Bella, al centro se ven el Picarte y Picarte Norte, o cerro Dorado, al fondo a la derecha el Nevado Olivares.

La “Piedra del Corazón”: Es famosa la llamada “Piedra del corazón”, que se encuentra a unos 200 metros del puente natural del Río Cuevas ubicado a 2.860 metros sobre el nivel del mar al lado derecho del valle, y conocida por los aborígenes con el nombre de Piuquecura. La tradición aconseja tocar dos veces la piedra “Piuquecura”, una en día terminado en letra S y la otra en día terminado en la letra O, para conseguir resultados favorables en asuntos amorosos.

Niñas que así lo hicieron se casaron en el año y además que vieron inclinarse la suerte amorosa a su favor, lo debieron a haber tocado la “Piedra del corazón”.

El Salto del Soldado:  Otra leyenda cuenta que un soldado fugitivo del derrotado Ejército Patriota en los días de la Patria Vieja era perseguido por un grupo numeroso de soldados españoles en las proximidades de la actual estación ferroviaria de Río Blanco, siendo encerrado contra el abismo, por cuyo fondo corre el Río Aconcagua. El soldado, no quedándole otra alternativa, hizo tomar vuelo a su caballo y dar un salto desesperado sobre esa peligrosa sima, alcanzando el otro lado sano y salvo de sus ahora chasqueados perseguidores, que no se atrevieron a imitar su atrevida hazaña.

El Volcán de la Región de Juncal: Las gentes de la región cuentan que en esa zona cordillerana existe un gran volcán desconocido que emite vivos resplandores en las noches, haciendo resaltar fantásticamente las siluetas de los cerros y aún las nieves eternas.

El andinista, Evelio Echeverría cuenta que en la primavera del año 1947, poco antes de terminar su Servicio Militar, encontrándose acantonados los tripulantes de un obús de montaña en un corto valle lateral del Río Juncal, pudieron apreciar el fenómeno hacia los cerros gemelos que se alzan sobre la frontera: el León Blanco y el León Negro, ambos de poco más de 5.000m. Sin embargo su parecer es que se trata de los relámpagos de una tormenta eléctrica en la Pampa argentina, ya que no hay volcán alguno a menos de 100kms hacia el sur. En cuanto a la ausencia del trueno, ello se puede explicar por la gran distancia a que debería estar ocurriendo la tormenta.

El Tesoro del Tupungato: La cumbre del Tupungato, con sus 6.550 metros, es una de las más altas de los Andes. Existe una leyenda según la cual esta cima atrae todos los temporales de la región. No lejos de la cumbre habría un gran lago, en cuyas orillas, o tal vez en sus profundidades, existen inmensas cavernas en las cuales hay una gran cantidad de oro.

Un hombre logró llegar hasta estas cavernas, pero al bajar en busca de medios para sacar el oro, fue asesinado por un grupo de malhechores los cuales equiparon una expedición para sacar el tesoro, pero se extraviaron y perecieron en medio de un temporal de nieve.

Sin embargo, los andinistas que han escalado este cerro, no hablan de ninguna laguna existente en sus proximidades.

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Foto: Volcán Tupungato.

La “Lola”: Es quizás una de las tradiciones montañesas que más significado tiene para los montañeros, pues es la personificación de una blanca mujer que cubierta con un sudario de nieve, abandona su morada en las altas cumbres para recorrer en los días de fuerte nevazón, los valles y los pasos de las montañas para atraer a un precipicio o a una quebrada a aquel que solitario se encuentra extraviado. Su nombre proviene de una palabra india que significa “tierra muerta”.

Leyenda de la Laguna Negra: En la descripción que a hecho Don Eduardo Hempel de su viaje exploración realizado en 1873, y que tituló “La expedición a la Laguna Negra”, cuenta que un campesino de la zona le relató que en tiempos muy remotos vivía en ese lugar una tribu de pastores muy ricos y poderosos, los que extraían metales de la montaña.

Estos bienes los trucaban por alimentos, ropas y licores a otras tribus, no permitiendo a nadie acercarse al lugar de su residencia; vivían así, contentos y felices, no faltándoles nada. Al morir el cacique de la tribu, que era protegido por un encantador muy poderoso, lo sucedió su hijo. Este que desde niño había demostrado muy malas inclinaciones, se entregaba todos los días a los vicios, principalmente la embriaguez, contagiando a la tribu con su mal ejemplo. Se vieron entonces cosas horrendas que nunca antes habían sucedido. Como resultado de la flojera e indiferencia de los mayores, los niños y los ancianos se morían de hambre.

El buen encantador que protegiera al padre, en vano amenazaba al hijo, quien llegó al colmo de echar de su casa a su madre, ya muy anciana. El hambre era cada vez mayor, y lo poco que aún había lo tenía el cacique. Entonces acudió a él la madre acompañada por otras pobres mujeres, a solicitarle un poco de alimento, azuzándole el mal hijo a los perros, los cuales la destrozaron, al igual que a sus acompañantes.

Ante este horrible hecho apareció el encantador en medio de truenos y relámpagos. El día que estaba claro y hermoso se puso más obscuro que la noche; la tierra tembló y comenzó a hundirse. Entonces el encantador convirtió al cacique en el Toro Negro que habita la cueva, quebrándose de inmediato el suelo que se los tragó a todos, apareciendo la Laguna Negra.

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Foto: Laguna Negra.

El mineral de plata de los hermanos Flores: En la hoya del Valle del Cachapoal hay una zona llamada Los Potrerillos de Flores, donde es fama que existe un perdido mineral de plata riquísimo, que era explotado por los hermanos Flores. Dicen las gentes del lugar que si alguien se acerca al mineral las montañas y el valle se nublan, cubriendo la región espesas nubes que impiden ver el camino, quedando entonces a merced de los elementos el audaz buscador.

El Brujo: Otra sencilla y hermosa leyenda es la que cuentan los lugareños sobre este cerro de 4.100m, ubicado en la Cordillera frente a Rancagua y según la cual, al derivar una nube hacia la cumbre de la montaña, predice con exactitud una tormenta.

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Foto: Cerro El Brujo

Roca de La Tralana: En los aledaños del pueblito de Malloa, hacia el sur de Santiago, y en los faldeos de los cerros, existe una roca inmensa, que vista desde el tren asemeja una construcción medieval. Es conocida con el nombre de "La Tralana", y tiene su origen en una leyenda aborigen.

La Tralana era el nombre de una bella india que huyó de su tribu siguiendo al jefe de otra tribu rival. Conocido este hecho por el hechicero de su tribu, la maldijo dejándola convertida instantáneamente en una roca junto con sus acompañantes

El Volcán Osorno: Al parecer los volcanes ejercieron inmensa influencia en el alma ingenua y temerosa de los indios. Es el caso del volcán Osorno, al que denominaba Pire-Pillán, que significa Demonio de Nieve: Hueñauca, que quiere decir Enemigo de la Altura, etc. Desde trescientas leguas de distancia acudían los indios congregándose en sus faldas para hacerle ofrendas que calmaban sus arrebatos, como también para solicitarle dones especiales en sus acciones guerreras.

Estas reuniones se hacían cada diez o doce años.

Autores: Evelio Echevarría y Ricardo Cruzat.

NDLR: Extraído del Anuario de Montaña FEACH 1956 y complementado con fotos del Grupo de Montaña Perros Alpinos y de la colaboración de los Señores Sergio Kunstmann y Enrique Schneider.

 

"Cada vez brilla una faceta nueva en el cristal, cada paso, es un nuevo paso hacia nuevas posibilidades ilimitadas..."

Kurt Diemberger.