Expedición Universitaria al Glaciar Cipreses

Tres "Primeras Ascensiones" realizó la Expedición Universitaria, además de la exploración completa del Ventisquero Cipreses, cuyo recorrido hasta sus fuentes de alimentación se efectuaba por primera vez.

El año 1957 una cordada integrada por elementos universitarios subía y recorría por primera vez el Ventisquero Cipreses en dirección N.O - S.E. Esta expedición se realizó en colaboración con el Grupo de Glaciología del Año Geofísico Internacional.

En este verano el grupo de andinistas universitarios entró al Ventisquero nombrado en dirección N-S, hasta sus orígenes. El grupo expedicionario esta vez, año 1959, estuvo integrado por los siguientes miembros: Dr. Álvaro Yáñez (Médico oficial de la Asociación); Carlos Roeschmann (Encargado del material vestuario y equipo); Francisco Vivanco (A cargo de implementos culinarios); Pedro Durand (Encargado del transporte e inventarios); Waldo Espinoza (Tesorero de la expedición y encargado de la confección y corrección de mapas), quién, desgraciadamente no pudo participar por sufrir - a última hora - una enfermedad alérgica; y Eduardo García (Jefe del grupo y relacionador general).

Frente a la heroica Ciudad de Rancagua baja el Cajón del río Cachapoal; subiendo por él hacia la Cordillera van quedando sucesivamente atrás Sauzalito y Sauzal, centrales hidroeléctricas de la Endesa; después las Termas de Cauquenes, el pueblo de Coya, Bocatoma de Chacayes (Perteneciente a la Braden Copper Co.), ubicado en los deslindes de la Hacienda "Chacayes".

Más al interior - desde el sur - baja un importante afluente del Cachapoal; el Rio Cipreses, que recorre el cajón del mismo nombre, el cual tiene una dirección sensiblemente N-S. Este cajón al comienzo es angosto, montañoso, determinando un profundo cauce para el río; luego se abre formando un valle de una belleza extraordinaria con sus bosques de Cipreses, cascadas de agua cristalina, vegas de un color verde esmeralda, etc.

Más al interior se encuentra un lugar llamado "Agua de la Vida", por la presencia de una vertiente cuyas aguas, que forman una lagunita, tienen un sabor ligeramente ácido. Este hermoso lugar sirve de refugio, paradero, y también para deliciosos y descansados veraneos.

El grupo partió desde la Hacienda Chacayes a las 09:30 de la mañana llegando al Agua de la Vida a las 20:30 horas. El valle que continua al interior dobla bruscamente a la izquierda, tomando la dirección O-E. Al fondo y poniendo fin al Cajón, la Sierra del Brujo, la cual presenta un gran boquete por el que baja la lengua terminal del Ventisquero Cipreses, del cual nace el río del mismo nombre por medio de un túnel que se ha socavado bajo el hielo.

El Campamento Base - CB-1 - fue instalado a 2.400 mts, y a escasos 1,5 Kms del ventisquero, por la imposibilidad de que los mulares caminaran por sobre la morrena hasta el hielo mismo. Esa misma tarde se instaló un depósito de alimentos y equipó a dos horas del CB en dirección del glaciar. En los días subsiguientes (4, 5, 6 y 7 de Febrero) fueron de intenso trajín con pesadas cargas. Se instaló el Campamento Nº 1 a 3.000 mts de altura y sobre el ventisquero mismo.

El día 8 fue de nuevo dedicado al transporte, acumulando los elementos necesarios para la instalación del Campamento II en el fondo del "Cipreses". Este Campamento quedo ubicado bajo un espolón rocoso que desciende en dirección N de la cumbre de 4.970 mts (Cumbre al Occidente del portezuelo Alto de los Arrieros) y un poco más al interior (más al sur) del portezuelo bautizado "Portezuelo Occidental" que corta a la Sierra del Brujo.

Pano

Foto: Alto de los Arrieros, Punta P- 4970, ASAE y ASAVA desde la cumbre del Nevado Cisne.

Tenía este Campamento al Sur la Cumbre 4.970, al N. el cerro A.S.A.E. y al O. el Cerro Granitos. Con la instalación de este campamento se terminó con la etapa de acumulación y se cumplía, además, con la exploración completa y definitiva del Ventisquero Cipreses hasta su nacimiento y fuentes laterales de alimentación: hecho significativo porque "este terreno era totalmente virgen y desconocido". Desde aquí una cordada de dos andinistas realizó la ascensión de la cumbre Granitos de 4.440 mts, más o menos.

Desde el campamento nombrado la cordada se encaminó a la montaña "Granitos", cuya cumbre es la más alta del cordón que lleva el mismo nombre. El recorrido hasta un falso portezuelo se efectúa por la ladera de hielo Sur, hasta colocarse sobre un promontorio rocoso, y de allí al pseudo-portezuelo hasta el cual completaron casi tres horas de marcha. Desde allí toman a la izquierda, una arista de hielo con nieve hasta la rimaya superior.

Las pendientes superiores, de bastante inclinación, no eran muy expuestas debido a la presencia de pequeños penitentes, los que sin embargo presentaron a la bajada un peligro bastante grande, debido precisamente a la gran inclinación de la pendiente, lo que hacía imposible clavar bien los crampones.

Una vez pasada la rimaya se cruza hacia la izquierda subiendo siempre hasta llegar a la arista superior de nieve, continuando hacia el torreón frente a ella y que parece ser la cumbre. La cordada se detiene frente a éste y decide que no puede ser la cumbre, por lo tanto lo flanquea por la izquierda, por una pendiente de hielo cristal suspendida sobre los seracs que se despedazan unos 250 metros más abajo. Una vez efectuado el cruce suben hacia la arista de roca y descienden por ella al lado opuesto a un filo quebrado pero de roca firme y con buenos agarres, otro filo de nieve los lleva a una ante-cumbre que está separada de la cumbre propiamente tal por un corte.

Una vez franqueada la brecha escalan las rocas del lado opuesto y alcanzan la cumbre del Cerro "Granitos" a las 15:00 horas. Esta cima tiene tres puntos de altura sensiblemente iguales, una vez comprobadas sus alturas se dejaron los comprobantes en la que se consideró la principal. A las 16:20 comenzó el cuidadoso descenso hasta el Campamento II, al cual se llegó a las 19:30.

Cerro Granitos

Foto: Cerro Granitos, desde la cumbre del Nevado Penitentes.

Ascensión al Cerro A.S.A.E

Al día siguiente (10-II-59) un grupo de cuatro sale en dirección del portezuelo occidental, recorriendo en exploración las fuentes de alimentación del ventisquero y de la vertiente occidental de la Sierra del Brujo, sobre las cuales se desliza desde el portezuelo nombrado un Ventisquero Innominado (¿ASAE?). Una vez llegados sobre el portezuelo tuercen hacia la derecha; allí al Norte, se encuentra un hermoso cerro de hielo cuyos paredones se presentan con bastante inclinación.

A los pies de la pendiente misma se deja instalado el Campamento III a 4.000 mts. El 11 de Febrero, a las 08:30, salen dos cordadas de a 2 para intentar la cumbre de esta montaña, tomando directamente por la pendiente de hielo sobre la cual zigzaguean la ruta. La pendiente final es mayor aún y termina en una elegante arista de hielo y nieve. El propósito primario era llegar directamente a ella; pero faltando cerca de 40 metros apareció hielo cristalino al descubierto, lo que no permitía un buen seguro con el piolet, así como tampoco un tallado rápido y eficiente sobre su superficie.

El avance mismo era entonces extremadamente lento y peligroso debido no sólo a la ausencia de un buen seguro sino que a la fuerte pendiente (65°-70°) y a la presencia bajo sus pies de dos grandes rimayas de bastante anchura. Una de las cordadas llevaba 4 clavos de hielo y fue necesario que avanzaran valiéndose de ellos para asegurarse hasta juntarse a la segunda cordada de dos que se encontraba algo más arriba sobre un balcón tallado en el hielo por ellos mismos.

Seis clavos y más de dos horas costó el cruce para juntarse los dos grupos, que desde allí en adelante formaron una sola cordada de a 4. La progresión continuó, subiendo ahora hacia la derecha, dirigiéndose hacia unas rocas que conducían al filo, distante aún unos 40 mts. La roca de mala calidad en sus primeros tramos mejora notablemente más arriba realizándose unas pasadas prácticamente aéreas, teniendo por fondo el Ventisquero Cipreses, alrededor de 600 metros más abajo.

La ruta por las rocas comienza por unas canaletas chicas, luego se cargan hacia la izquierda y sobre una plataforma inclinada con detritus rocoso se tuerce hacia la derecha llegando ahora a una plataforma horizontal que sirve de excelente lugar de descanso despreocupado y también de vivac (donde realmente hubo que hacerlo después); frente a ella un paredón vertical de unos 3 metros de altura que es necesario escalar; un canalón y luego otra plataforma suspendida sobre el Ventisquero y respaldada por un gendarme de granito liso y uniforme.

Allí se corta - aparentemente - toda continuación; el filo permanece oculto detrás del gendarme y hay que descender por la brecha que se presenta para continuar por un balconcito de roca hasta conectar de nuevo con el filo propiamente tal. Se colocó en este lugar un clavo para dar un seguro efectivo y se dejó colocado un estribo para asegurarse una fácil subida al balcón en el regreso.

ASAE y ASAVA

Foto: Glaciar Cipreses Inferior y los Cerros ASAE y ASAVA desde la cumbre del Nevado Cisne.

El filo se conecta con la arista de nieve que corona el paredón de hielo, a la que continúa una cuchilla de rocas rojizas que conducen a la primera cumbre de este cerro, que es en sí una larga cuchilla. Se llega a este lugar a las 18:15. Más al O se observa otra cumbre que parece ser más alta, se continúa hacia ella por el roquerío Norte, el cual deja a los andinistas justo debajo de la cumbre a la que deben llegar escalando sobre unas rocas no muy firmes.

Se arriba a esta cumbre a las 19:20 horas y se le bautiza con el nombre de A.S.A.E. (Asociación Santiago de Andinismo y Excursionismo). El regreso a las 19:30 horas no permitió al grupo llegar al Campamento III y se vio obligado a un vivac en la plataforma antes mencionada a 4.340 mts más o menos, sobre la cual se llega a las 21:15 hrs.

La noche fue terrible por el intenso frío y la escasa disponibilidad de ropa, calcetines mojados, etc, lo que hizo de esta noche una de las más incómodas de la Expedición.

ASAVA

Foto: Cerro ASAVA.

Al día siguiente bajaron al Campamento III y desde allí directo al Campamento II donde pernoctaron.

El día 13 de Febrero las dos cordadas descienden por el Ventisquero en dirección del Campamento I. Inmediatamente después de llegar al Campamento 1 (17:15 hrs) se prepara la ascensión a una nueva montaña para el día siguiente.

Ascensión al Cerro Dr. Hernán Cruz (Primera Ascensión)

Al subir al Ventisquero Cipreses, lo primero que se ve es una hermosa cumbre de aspecto muy elegante. Desde el comienzo existía el propósito en el grupo universitario de bautizarlo como "Dr. Hernán Cruz" en honor al médico- andinista de la Asociación de Ski y Andinismo de Valparaíso y Aconcagua; hombre que desarrolló una excelente labor científica y deportiva en montaña, y cuya personalidad, espíritu de compañerismo y caballerosidad fueron notorias para todos aquellos que le conocieron.

El andinismo Universitario quiso rendir un justo homenaje al Dr. Hernán Cruz, dando su nombre a la más bella montaña del "Ventisquero de los Cipreses" para ejemplo y memoria de todos los andinistas Chilenos.

A las 07:30 de la mañana salieron del Campo I, los cuatro componentes de la cordada. El Ventisquero "Cipreses Superior" cae al inferior en tres lugares formando cascadas de hielo. La primera de ellas proviene del Cotón y de la olla de alimentación que está entre éste y la Pared Norte del "Hernán Cruz". La segunda que no es propiamente una cascada se encuentra algo más al interior, y la tercera está situada casi al pie del comienzo del cordón de "Los Granitos".

La cordada utilizó la segunda de estas cascadas de hielo que es más bien una lengua de ventisquero, pues el hielo está aquí en franco y rápido retroceso. Una vez en las laderas superiores, continuaron en dirección N alcanzando el extremo más bajo del filo del cerro objeto de la tentativa. Luego doblan a la derecha (En dirección E.) contorneando así la montaña, quedando a la vista la vertiente septentrional.

Pano

Foto: Volcán Palomo, Hernán Cruz y Alto de los Arrieros, desde alguna cumbre del Cordón Manantiales.

El grupo avanza ahora por entre grandes bloques de granito y campos de nieve penitente, acercándose poco a poco a la montaña. La forma y aspecto del cerro cambian fundamentalmente con las que se tienen desde el S.O. Por aquella parte presentaba el aspecto de una montaña de hielo y roca; por este lado es casi exclusivamente roca. Esta mole de piedra, de apariencia menos bella que por la vertiente opuesta, se presenta como un montón de rocas despedazadas; luego bajo un estudio más detenido, analítico y experto, van apareciendo detalles.

A primera vista se vislumbra un pequeño paredón de roca y sobre él un acarreo, detrás, dos grandes torreones. Entre el de la izquierda y la pared del cerro una canaleta que sube y que parece doblar a la derecha.

Luego de vencer el paredón rocoso de granito puro y del más bello aspecto, llegaron al pequeño acarreo donde, entre unos grandes bloques instalaron el vivac alto (17:30 hrs), a 4020 msnm según altímetro.

Inmediatamente una cordada de dos sale a reconocer la canaleta, la que según se comprueba llega hasta el filo. Al dia siguiente una cordada de tres integrantes, sube rápidamente la canaleta que los deja en el filo, ascendiendo por entre grandes bloques los últimos metros.

Sobre el filo mismo se dan cuenta que están sobre el nacimiento del nevé que da origen al ventisquero colgante de la Cara Sur. Desde allí suben unos metros por el hielo, cruzan la rimaya y ya están sobre el filo de nuevo, el cual remata en un gran torreón que parece ser la cumbre.

La escalada continúa siempre por entre grandes bloques los que a veces presentan algunos cortos problemas. La ascensión se torna entretenida, agradable, deliciosa entre aquella roca firme donde se pueden poner en práctica todos los artificios, toda la gama de recursos que dan sobre la técnica de la escalada los manuales europeos. La cordada llega al torreón desde el cual se ve la cresta cimera en toda su extensión y la cumbre.

La ruta continúa siempre por entre grandes bloques, entre los cuales puede variar el itinerario. Existen sí, pasadas obligadas que son de cierta dificultad. Pocas veces es posible tener en nuestro ambiente un cerro tan entretenido, y cuya cumbre se levanta al final como un torreón, el cual hay que escalar, cualesquiera que sea la ruta a elegir para subir a él.

Pano

Foto: Hernán Cruz (Centro-Derecha) desde la cumbre del Alto de los Arrieros.

La cumbre montada sobre el filo de la montaña, presenta casi al medio una especie de canalón casi vertical, que es mejor evitar por ser difícil y tener grandes piedras sueltas que constituyen un peligro, especialmente para los segundos de cuerdas. La cordada universitaria tomó su ruta a la derecha de esta hendidura. Este trecho fue superado en escalada libre hasta la cima, al lado de la cual - unos dos metros más bajo - existen algunos bloques graníticos grandes y planos donde se puede descansar tendido, y tienen el aspecto de un verdadero balcón desde donde es posible observar - con la más completa tranquilidad - el más hermoso panorama de montaña que se pueda apreciar en la zona de la Cordillera Rancagüina.

De regreso de la cumbre pasan por el lugar de vivac, recogen sus implementos y continúan directamente hacia el Campamento I, al que llegan a las 19:45 horas. El día 16 sale la totalidad del grupo hacia el Campamento Base con los sacos con más de 30 kilos, demorando 8 horas el descenso debido a lo pesado de las cargas.

Consideraciones Generales.

La zona de los "Cipreses" y toda la hoya glaciar comprendida entre los Ríos Cachapoal y Tinguiririca es de gran belleza. Junto a los grandes glaciares se elevan las montañas de características totalmente alpinas (roca firme, cerros abruptos, grandes paredes de roca, de hielo, aristas muy aéreas, proximidad de las cumbres entre sí, etc.) la presencia de extensos prados con profusión de flores, vegas de un verdor y de extraordinaria hermosura, bosques de cipreses, cascadas por doquier, etc.

Todo este conjunto da a la zona una calidad de belleza inigualada en los Andes Centrales, con enormes perspectivas turísticas, y que no son, sin embargo, aprovechadas en lo más mínimo. El permiso para transitar por las haciendas es difícil de conseguir, debido al cuidado que precisa la crianza del ganado vacuno y lanar (Chacayes). Sin embargo éste se obtuvo en conversaciones directas con el dueño del fundo y con su administrador.

Una incursión a esta zona con propósitos serios para escalar algunas cumbres debe ser bien organizada, bien sincronizada. No es necesario un grupo grande. La "Asociación Universitaria" se hace el deber de agradecer al dueño del Fundo "Chacayes", Don Julio Bustamante y a su administrador don Ebart van Frey, a don Juan Escobedo, jefe del campamento de Coya; a la Braden Copper Co., y a la Federación de Andinismo y Excursionismo de Chile por la colaboración prestada a la realización de la expedición, así como también a muchas personas que colaboraron indirectamente con ella.

Conclusiones.

1. La zona de "Los Cipreses" por sus características alpinas, debe ser asediada por andinistas que posean conocimientos generales de escalada en roca y en hielo, pues la casi totalidad de los cerros lo exigen, y algunos más que otros.

2. Las condiciones del ventisquero lo hacen apto para realizar expedíciones en pleno invierno. En el fondo del glaciar y sobre todo en ambas vertientes del Portezuelo Occidental había una excelente nieve de primavera, ideal para la práctica del esquí. Igualmente en el circo de alimentación ubicado entre el Cotón y las laderas N del Hernán Cruz.

3. Alimentación: Existía desde hace ya tiempo la necesidad de experimentar alguna nueva forma de elegir los alimentos para las salidas a montaña. La Asociación Universitaria se abocó al problema y sacó una nueva modalidad cuyas características principales damos a conocer en forma muy breve:

Para la elección de los alimentos se partió de la base que éstos, en relación a su peso, tuvieran un alto nivel calórico, con un contenido elevado de glúcidos, lípidos y prótidos; fueran de fácil transporte y susceptibles de fraccionar.

a) Se instauraron tres tipos de comidas diferentes: Tipo A: Para ser consumida durante la marcha de aproximación, y también en la de evacuación de la zona. Tipo B: Para ser consumida en el campamento Base y en los campamentos Base adelantados. Tipo C: Que comprendía raciones para campamentos, altos, campamentos de ataque, vivacs, etc.

Cipreses

Foto: Valle de Cipreses.

El Tipo A era el único que contenía algunos tarros de porotos preparados, listos para ser calentados y servidos rápidamente.

Los alimentos Tipo B comprendían, entre otros porotos Cosechados (secos), tallarines, lentejas, harinas de leguminosas, charqui tocino, etc.

El Tipo C contenía todos aquellos alimentos de alto poder calórico, tocino, charqui, avena, leche en polvo en profusión, mantequilla, galletas dulces y de soda, chocolate dulce de membrillo, manjar blanco duro, chorizos, harinas de leguminosas, azúcar, té, etc.

Este tipo de alimentación debía fraccionarse y llevarse embalado en paquetes para dos hombres/día y tres hombres/día. Inconvenientes de tiempo impidieron llevar fraccionado y embalado este alimento. Cada tipo de alimentos (A-B-C) estaban embalados totalmente separados, de manera de ser abiertos y usados en el lugar preciso. Esto se cumplió en forma absoluta y jamás se mezcló un tipo de alimentación con otro. Toda la comida se adquirió en el "Emporio Salas", donde se encuentran todos embalados en bolsas de polietileno y en las cantidades que se necesiten por unidades hombres/día, por kilos o fracciones de kilo, etc, para dar cumplimiento a las finalidades de la distribución de los alimentos durante la expedición.

El cálculo de raciones se hizo por unidad, de manera que bastaba multiplicar la unidad por el número de personas y luego este resultado por el número de días, dando así el total de raciones. Esta fórmula era igual para todo tipo de alimentación, considerando separadamente, desayuno, almuerzo y comida, siendo esta, última la de más peso alimenticio.

4) Accesorios: Como elemento nuevo en una expedición se llevó una olla a presión de 8 litros. Este accesorio era imprescindible para el tipo de alimentación que se llevaba. La olla a presión prestó magníficos servicios y compensó con creces su peso, con sus resultados mejor y más rápido cocimiento de alimentos; menos tiempo para licuar nieve y hielo; la imposibilidad de volcarse dentro de la carpa, la mejor conservación del agua en estado líquido dentro de ella durante la noche; la posibilidad de hacer una porción abundante y de gran poder alimenticio en alturas apreciables (3.800 - 4.200 metros); el aprovechamiento de su capacidad para hacer una gran porción de alimento a la vez, dejando parte de éste para ser recalentado a la mañana siguiente, etc.

Anafes Radius grandes que dieron magníficos resultados en la expedición Chileno - Japonesa a los Andes Patagónicos, los cuales a pesar de ser grandes y pesados tienen la ventaja de ser extraordinariamente económicos, tener un gran poder calórico, además de una mayor estabilidad, de destaparse solos por poseer dentro de sí la aguja. A esto le podremos agregar que funcionan con parafina que es más barata que la bencina y es menos peligrosa. Crochet para el transporte de cargas especiales, cuerdas de nylon y perlón, clavos de roca y hielo, mosquetones de duraluminio, etc. La bencina fue embalada en bidones de duralumínio de 5 litros con cierre hermético, fácil de transportar.

Cipreses

Foto: El hermoso Valle del Río Cipreses.

Aspecto Científico.

Se realizaron además, algunas observaciones generales de carácter científico sobre la geotectónica de la región, observaciones glaciológicas, etc, con gran cantidad de fotografías.

Desde el punto de vista geológico, la región constituye casi una excepción en los Andes Centrales, porque las montañas son casi enteramente de granodiorita, lo que constituiría un afloramiento del batolito andino, que basta para caracterizar inmediatamente la región y los cerros, que son todos muy aéreos.

Desde el punto de vista glaciológico, la comparación y estudio de las fotos sacadas allí hace dos años con las actuales, darán a conocer fenómenos de importancia. Por de pronto se puede adelantar, sobre la extraordinaria rapidez del retroceso (y hundimiento) de la lengua terminal del Ventisquero y de la disminución del caudal de toda la olla del Cipreses Inferior y Superior, especialmente este último.

La ablación de la nieve y hielo es extraordinaria; lo que se puede comprobar con los siguientes fenómenos observados: El inmenso caudal con que sale el Cipreses por el túnel de hielo debajo del Ventisquero; la presencia de innumerables arroyitos sobre glaciales, pantanos de nieve, etc. Además se pudo observar el siguiente y significativo fenómeno, el día 6 de Febrero se instalaron sobre el hielo del glaciar las carpas del Campamento 1; siete días después, el 13 de Febrero, cuando regresamos a dicho campamento, encontramos la carpa sobre una plataforma de hielo de casi 50 cms de altura, al igual que la mayoría de las cosas que había quedado allí (cajones, sacos, etc.), lo que da una idea de la disminución (ablación) o mejor dicho decrecimiento del hielo en sólo 7 días, sobre los cuales se pudo observar.

Las conclusiones sobre este tipo de fenómenos sólo podrán ser redactadas después de realizar varias observaciones o compararlas entre sí. Las efectuadas hasta ahora no son sino antecedentes que se irán acumulando para realizar - más adelante - un estudio bastante serio, efectuándose mediciones cualitativas y cuantitativamente. Por último diremos que se sacaron más de 160 fotografías en color y cerca de 1.000 en blanco y negro.

Autor: Profesor Eduardo García.

NDLR: Extraído del Anuario de Montaña FEACH 1959 y complementado con fotos del archivo del Grupo Perros Alpinos.

 

“Por mucho que recorramos el mundo detrás de la belleza, nunca la encontraremos si no la llevamos con nosotros"

Louis Audobert.