Primer Ascenso Cerro El Muro

El Muro

Foto: Cerros Casa de Piedra, Pico del Loro y El Muro. Gentileza de Rodrigo Ponce.

En la salida de entrenamiento realizada con la Selección Nacional de Andinismo al sector Embalse del Yeso, tuve la oportunidad de conocer la quebrada Casa de Piedra, donde se alzan majestuosamente varios picachos, siendo el más alto y que domina todo el sector, el cerro Casa de Piedra, escalado tan solo en una oportunidad por Gastón y Osvaldo, después de una constante lucha por conquistar esta montaña.

Nosotros que nos estábamos preparando para la futura expedición Everest, logramos ascender dos magníficas torres de una dificultad de 4ºgrado, en cordadas paralelas. Bautizamos a una de ellas con el nombre de Punta Germán Maccio y la otra, Punta Selección; todo ésto ocurría el 11 de Noviembre de 1981, cuando las montañas se presentan con una nieve primaveral, excelente para la escalada mixta (roca-hielo), y además producen un efecto motivador para regresar algún día.

El cerro Casa de Piedra es el más alto; al oriente le sigue el cerro "Pico de Loro", montaña inescalada; un poco más al SE se encuentra otra montaña también inescalada y sin nombre, parece una fortaleza, ya que de su cumbre bajan verticales paredes que la muestran bastante inaccesible.

Quedé muy impresionado por esta bella montaña y durante mucho tiempo pensaba en poder escalarla, quería ser el primero y bautizarla. La expedición fué programada para los primeros días de Diciembre del 83, pero por motivos de examen en la Universidad, tuvimos que partir el Martes 27 de Diciembre. Mi compañero sería el mejor alumno que tuve en el liceo Manuel de Salas, Rodrigo Arancibia, escalador joven y un excelente amigo de montaña.

Aquel día nos juntamos en Plaza Italia, y viajamos directamente a San José de Maipo a comprar alimentos y combustibles para el anafe. En San Gabriel, puesto policial, dejamos toda la información de la actividad a realizar. Durante el viaje tuvimos varios problemas con el auto, y a duras penas éste logró llevamos a la entrada de la quebrada Casa de Piedra.

Topo

Autor: Rodrigo Arancibia. (PDF)

A quince minutos de haber dejado el vehículo y a las 16:00 horas, almorzamos el típico arroz; esta vez solo, un jugo, un momento de descanso y a caminar. Avanzamos lentamente por el sendero que nos conduciría a la laguna. Esta queda ubicada al final de la quebrada. A las 19:00 horas teníamos el campamento de base instalado, ya a las 21 horas nos encontrábamos reposando dentro de nuestros sacos de dormir.

Sobre la ruta que trazaríamos en la pared teníamos dos posibilidades; una directa por el centro de la Pared Sur, luego una gran travesía por el helero que se formó en la parte superior de la montaña. La otra es por la Arista Sur, aprovechando un gran canalón de hielo que nos conduciría bastante alto. Decidimos por la última posibilidad.

Miércoles 28: La levantada fue tarde, tomamos desayuno y comenzamos a avanzar con nuestras mochilas muy pesadas por la morrena lateral del glaciar. En el base dejamos la carpa, parte de la alimentación y combustible. 14:00 horas, estábamos a la entrada del canalón de hielo, se divisa bastante bien, nos calzamos nuestros crampones y comenzamos el avance. El hielo se presenta óptimo, ganamos altura rápidamente. Al cruzar una zona de rocas, avanzamos en forma parcial para observar las caídas de piedras, de esta manera nos cuidamos mutuamente ya que en este lugar éstas son evidentes.

Lentamente la pendiente va aumentando, en algunos sectores alcanza los 75 grados aproximadamente, efectuamos una escalada mixta con los crampones puestos, ya que la roca se presenta muy mala. Unas pasadas de 3º y 4º grado nos lleva a la salida del canalón para montamos definitivamente sobre el portezuelo que da acceso a la Arista Sur de nuestro objetivo.

Ubicamos una pequeña plataforma para instalar nuestro vivac, tomamos un té y escalamos unos metros para observar la ruta. Cruzamos un corredor por la arista hasta llegar a la pared misma de la montaña. Desde la arista a la pared existe un espacio de 5 metros aproximadamente; imposible ascender directamente, hacia abajo se forma una canaleta donde hay una gran cantidad de piedras sueltas producto de la erosión.

Decidimos instalar un rapel y observar hacia el lado Este de la pared, descendiendo con cautela, a los 20 metros la cuerda se termina y tengo que continuar bajando libremente unos metros, logro llegar a un balcón que me lleva a la Pared Este. Recorro unos metros y observo; la vía a seguir es factible. Le aviso a mi compañero que regreso y utilizando la cuerda me reúno junto a él.

Comento que la ruta es difícil, pero que lo conseguiremos. Colocamos una anilla sobre un pequeño torreón y formamos un pequeño pasamanos para el regreso, mientras la cuerda queda allí. Regresamos al lugar del vivac, el anafe interrumpe todo el silencio del lugar, mientras se calentaba el agua mi compañero y yo estábamos sumergidos en nuestros pensamientos, la noche cae lentamente y el frío del sur nos indica que mañana tendremos un hermoso día.

El Muro

Foto: El Muro desde la entrada al Valle Casa de Piedra.

Jueves 29: Cinco de la madrugada, una espesa niebla nos rodea y no se ve absolutamente nada, la temperatura ha descendido, todo nos impide abandonar nuestros tibios sacos. Decidimos tomar desayuno y esperar lo que aconteciera con el tiempo.

A las 08:00 hrs comienza lentamente a disiparse la niebla y ya nosotros nos encontrábamos descendiendo por la cuerda que habíamos dejado el día anterior. Retiramos la cuerda, nos encordamos y comenzó la escalada.

Todo el material bien repartido, cada uno de nosotros lleva una pequeña mochila con ración y equipo, los sacos y el anafe quedaron en el lugar del vivac.

Escalo unos metros y encuentro una falla en la pared, es un especie de corredor en diagonal que nos lleva bastante arriba. Dificultad de 3º y 4º grado. Tres largos de cuerda nos dejan nuevamente en la Arista Sur de la montaña, es difícil continuar por la Pared Este-Oriental, dudamos un poco y al final optamos por continuar por la afilada arista.

Avanzar en este lugar es complicado, ya que cualquier movimiento en falso nos llevaría a caer a uno de los lados. En ciertos lugares de la arista la escalada se detiene por el viento que hace perder el equilibrio. Más arriba, después de haber ganado gran parte de la arista, tenemos que transladamos hacia la Pared Sur, escalamos en forma diagonal, las dificultades aumentan 4º y 5º grado.

Colocamos varios seguros y en las partes difíciles tratamos de avanzar rápido. Llegamos a una canaleta que debíamos cruzar, en la parte superior formaba un gendarme con la pared, era imposible cruzar allí. en la parte inferior aún menos, porque se configuraba una caída vertical hasta la base de la montaña. A duras penas y sin poder colocar un seguro realicé una escalada muy tensa, todos los agarres y apoyos eran malos, la roca estaba adherida con barro, cruzo y al otro lado me enfrento a una roca que forma un pequeño extraplomo, sin poder ver mis manos van buscando los diminutos agarres y lentamente gano altura.

La pasada la catalogamos con un 6º grado, con mucha tensión sobrepaso el lugar, fijo la cuerda para que mi compañero suba por ella y aprovecho de descansar. Avanzamos en línea directa hacia arriba tres largos de cuerda en una escalada de dificultad 3º-4º-5º grado, nos lleva a un diedro, lo cruzamos hacia la izquierda y nuevamente estamos escalando en la Pared Sur. Encontramos roca muy mala y algunos manchones de nieve, mi compañero está muy silencioso y se le manifiesta el cansancio. Pregunta, ¿Cómo descenderemos?, a lo que respondo, "Primero trataremos de sortear las dificultades, para continuar hacia arriba y después nos preocuparemos de la bajada".

Decido avanzar y no darle tiempo a mi compañero para que desista ... Más arriba vamos cruzando varios filones y pequeñas placas, la roca cada vez es más mala y todo está muy suelto, pasadas de 3º y 4º grado. Nos enfrentamos a una gran roca que forma un tapón, cruzamos hacia la derecha y nos cambiamos de pared para continuar por el lado oriental. Una travesía en diagonal muy expuesta nos deja sobre una plataforma, ascendemos en forma directa, 4º grado y por fin, nada más.

Caminamos por la arista para detenemos definitivamente en el punto más alto. Son las 15:00 hrs, un gran abrazo con mi compañero, estamos felices y en torno a nosotros reina una gran paz, nos sentimos completamente realizados. Sabíamos que éramos los primeros y que teníamos el derecho de bautizarla:

"Esta montaña parece un verdadero muro"

Este sería su nombre, "El Muro" de 4.400 mts. Sacamos algunas fotografías como testimonio de nuestra ascensión, comimos algunas raciones y a planear el retorno.

El Muro

Los primeros metros bajamos desescalando, luego comenzamos a instalar rapeles, uno tras otro, sin problemas. En el cuarto rapel, al otro lado del diedro, logramos colocar solamente un solo clavo, desciendo con mucho cuidado, utilizando la cuerda doble, ésta me permitía bajar sólo 20 mts.

Cuando había descendido unos 16 mts de la parte superior se suelta una piedra golpeándome fuertemente en el pómulo izquierdo de la cara, todo se oscureció y luchaba por no perder el sentido en el aire, trataba de apretar la cuerda -

para detenerme, muy cerca del final de esta lo conseguí y me mantuve de pie en una pequeña saliente de la pared, coloqué un clavo sacando fuerzas no sé de donde; trataba de mantenerme sereno.

Mi compañero se percató al poco rato, bajó y una vez juntos me observó la cara diciendo que tenía dos heridas muy grandes, por suerte la hemorragia se detuvo y la sangre se secó formando una costra que me protegía de alguna infección. El tiempo pasaba rápidamente y debíamos actuar de prisa. Bajo una fuerte tensión sicológica y con un ojo menos, continuamos descendiendo rapel trás rapel.

La noche llega muy rápido y el dolor también, trataba de no preocupar a mi compañero. Muy cerca de la medianoche llegamos al canalón, Rodrigo asciende lentamente por él hasta llegar al pasamanos que habíamos puesto. En el mismo lugar, fija la cuerda y asciendo utilizando el jumar. Cruzamos el corredor, colocamos la cuerda en la arista y bajamos los 40 mts, la cuerda queda en este lugar y al otro día Rodrigo la rescataría. Una vez en la terraza del vivac preparamos té e intentamos descansar, cosa que no pude hacer.

Viernes 30: En forma muy lenta guardamos nuestro equipo en las mochilas; Rodrigo sube a buscar la cuerda y luego comienza el descenso por la roca con hielo y después por el canalón de hielo. Muy cansados llegamos al campamento de base. La carpa se había volado y estaba todo desparramado. Cargamos nuestras mochilas, bajamos hasta el vehículo y de ahí a Santiago.

Epílogo:

Estamos seguros con Rodrigo que hemos conquistado una gran montaña, con mucha dificultad técnica y sin utilizar medios artificiales, sólo la técnica depurada de la escalada libre en 6º grado nos llevó al éxito.

Invitamos a todos a que la hazaña sea imitada, en el sentido que se escalen nuevas montañas o que se abran nuevas rutas, porque como dijo un gran alpinista:

"El verdadero alpinista es aquel hombre que quiere llegar allá, donde nadie ha estado antes que él, que siente placer en tocar las piedras que ninguna mano ha tocado; es decir, el verdadero alpinista es el hombre al que le seducen las nuevas ascensiones".

Autor: Claudio Gálvez S.

NDLR: Extraído del Anuario de Montaña FEACH 1984 - 1988 y complementado con fotos de los archivos del Proyecto Nomenclatura, gentileza de Rodrigo Ponce.

 

"A las revistas de escalada les gustaría hacernos creer que existe un Dios llamado 5.14, al que todos debemos rendir homenaje. Independientemente del valor personal de nuestros esfuerzos, a menudo se nos juzga, y nos juzgamos a nostros mismos, por los números vinculados a las escaladas que realizamos. Pero en un más amplio contexto de la vida, al margen de la excelencia gimnástica, la calidad y el contenido de la experiencia alpinística, se vuelven más importantes que el grado..."

Jeff Lowe.