Primer Ascenso al Catedral del Barroso

Recuerdo haber leído en uno de los últimos anuarios de Montaña una lista de cumbres que se citaban como los últimos problemas del Andinismo Nacional. Esto fue el aguijón que nos dio el último impulso. Junto a dos grandes camaradas de montaña, (Julio Vergara Pozo y Alfredo Oporto Neumann) para proyectar y tratar de llevar a buen término la ascensión a la "Catedral del Barroso" 4.560 m.

En realidad, la idea nos daba vuelta hacia tiempo en la cabeza. La mayoría de nuestras ascensiones en la zona, al observar el paisaje, la simétrica piramide de roca que forma la "Catedral del Barroso" se imponía como un gran reto a quien la mirase. Cuando conversabamos sobre proyectos en materia de ascensiones, Julio Vergara no tardaba en pronunciarse sobre la Catedral del Barroso, era el mas entusiasta por escalarla.

La idea tomo cuerpo por Agosto del '78 y comenzamos a trabajar en la preparación física y técnica: hicimos varias ascensiones invernales y muchas practicas de escalada. El día 2 de diciembre, se fijó como fecha de partida y todo estaba listo, pero el destino nos tenia preparada una última sorpresa que casi termina con nuestro ansiado proyecto. El día 29 de noviembre, supimos que de acuerdo al escaso presupuesto que se nos dio, no podríamos contratar mulas.

Alfredo Oporto, fue el único que no perdió el entusiasmo y dijo que debíamos intentar de todas maneras la ascensión, a esto se sumaban muchas opiniones contrarias de montañeros, que decían que por la época y la nieve caida en el año, seria imposible llegar al cerro y a mitad del camino encontraríamos la nieve (tómese en cuenta que se demora 2 días a caballo para recorrer el cajón).

Catedral del Barroso

El 2 de diciembre partimos por la mañana rumbo a Las Callanas, que dista de Rancagua unos 38 km. Ese mismo día, entramos por el Cajón del Río Paredones, y a las pocas horas de marcha encontramos el primer problema, debimos cruzar el río que baja del Cajón de Flores, este por la época del año, venía muy crecido, además de lo helado del agua traía mucha corriente. A las 18:30 horas establecimos el primer vivac, frente al Cajón de Flores.

El día 3 cubrimos el trayecto entre el Cajón de Flores y el Estero de la Mamá, demoramos nueve horas. La caminata fue pesadisima y tuvimos muchos problemas para cruzar el río Paredones, que sorteamos gracias a un puente de hielo que encontramos.

El día 4 comenzamos la marcha por nieve aún en el Cajón, cada vez nos hundiamos más. Caminamos hasta las 18:00 horas y tuvimos que acampar en nieve, todo estaba blanco. Nos encontrabamos a unos 3000 mts de altura. Al quinto día de nuestra aventura, decidimos levantamos muy temprano. Suponíamos los problemas que tendríamos con la nieve. Frente a nosotros, había una muralla de hielo y nieve que comienza en el cerro "Serrucho", pasa por la "Catedral", y termina en los "Picos del Barroso". Debíamos llegar a la cresta de esta muralla para atacar la "Catedral" por el lado izquierdo (norte).

Tenia una pendiente promedio de 70º y a veces hasta 80º. Era tal la pendiente y la mala calidad de la nieve, que nos hundíamos hasta el pecho y casi nos era imposible salir; teníamos que avanzar haciendo una brecha en la nieve. El avance era demasiado lento, y el cansancio aumentaba. No avanzábamos más de 50 mts por hora; luchamos desde las 07:00 horas hasta las 16:00 horas. Lo único que conseguimos fue montamos a un nervio que ascendía la pared, y caminar por él unos 300 mts. El resumen de la actividad del día fue el siguiente: caminamos unos 2 km. y ascendimos unos 400 mts.

Como a las 16:00 horas se desató un pequeño temporal, que nos obligó a acampar en el nervio. Tuvimos que trabajar mucho para construir una plataforma e instalar la carpa. Todo era muy aéreo, a tal extremo, que la boca de la carpa tuvo que quedar hacia uno de los flancos del nervio y teníamos serios problemas para entrar y salir.

Catedral del Barroso

El día 6 nos levantamos muy temprano para ascender por el nervio antes de que los rayos solares ablandaran la nieve endurecida por el frío de la noche. Por fin a las 13:00 horas llegamos a la cresta que serviría para instalar el campamento base. Aquí comenzaron nuevos problemas. Esta era más aérea que el nervio por el cual ascendimos y vagamos por ella un par de horas antes de poder encontrar un lugar cerca de la "Catedral", y algo servible para instalar una carpa. Estábamos a unos 4.000 mts de altura; la noche fue bastante agradable a pesar de estar en nieve y en altura.

Sexto día (7 de diciembre): El gran día. La marcha comenzó a las 8:05 horas. Debido a nuestro escaso material de montaña nos faltaban muchos elementos indispensables, nos conformamos con una cuerda, algunos clavos y dos martillos para roca. El acercamiento al cerro fue difícil, después de salir del filo caímos a un gran anfiteatro conformado por las paredes de la "Catedral" y un enorme campo de penitentes.

Después de pasar los penitentes y ascender las paredes que componían el anfiteatro, quedamos en una empinadísima pendiente de nieve blanda que remataba en la base de la pirámide que tantas veces habíamos visto. Ahora al mirarla la decepción fue grande, esa hermosa pirámide no era roca, era barro congelado, una piedra arenisca que se deshacía y quebraba sola.

En la base, creo que todos dudamos un poco, pero nadie habló, ordenamos el material y comencé a escalar de primero de cuerda, había un silencio de muerte. La escalada era muy difícil, no se podían colocar clavos y tampoco anillas de seguro, ya que la roca no aguantaba nada. Después del primer largo de cuerda, hicimos una pequeña reunión y se decidió dejarme de primero hasta donde pudiera, por ser el más pequeño de los tres.

Esta medida se tomó pensando en que la mala composición de la roca, no aguantaría a mis corpulentos compañeros, sin un seguro desde arriba, esto podría tener graves consecuencias. Después de cuatro largos de cuerda, llegamos a un balcón donde la pendiente cambiaba bruscamente de 75º a 90º grados. Aquí, se conversó la posibilidad de desistir.

La escalada ya no ofrecía el más mínimo índice de seguridad. Veíamos delante nuestro un diedro de unos 9 mts que era la única parte posible para subir, pero una vez terminado no se sabía que habría más allá y el escalador podría quedar en condiciones muy inseguras. Recordamos lo que nos había costado llegar hasta allí, pero decidimos continuar.

Catedral del Barroso
Me encumbré diedro arriba hasta salir a la parte que no veíamos. No era del todo mala y se podía estar más o menos seguro. Creí estar a metros de la cumbre, en esos momentos todos padecíamos de una gran fatiga psico-física, el tiempo empeoraba y había sido un gran trabajo escalar el diedro. Pedí permiso a mis compañeros para alcanzar hasta la cumbre solo. Hacerlo rápido y volver lo antes posible era la idea. Tuve que sacarme la cuerda y seguir sin ella hasta la cumbre, que estaba a dos largos de cuerdas más por un filo aéreo de hielo y rocas.

Dejé una libreta, unos banderines e insignias y regresé hasta el lugar donde había dejado la cuerda. Bajé el diedro desescalando y así lo hicimos hasta el campo de penitentes. No se podía instalar rapeles por la mala calidad de la roca. Llegamos al campamento a las 00:30 horas muy agotados y con el equipo congelado de las rodillas para abajo. Hubo que romper las polainas y cordones para poder acostarse.

Al siguiente día nos levantamos tarde, comimos bastante porque el día anterior no pudimos preparar nada. A las 10:00 horas bajábamos por las empinadas pendientes de nieve, hasta un pequeño valle suspendido a 3000 mts. En éste, la nieve estaba tan blanda, que nos hundíamos hasta más arriba de la rodilla, la única garantía era el hecho de ir bajando. A las 19:00 hrs instalábamos un vivac en el estero "La Mamá".

El último día, 9 de diciembre, nos levantamos temprano y ese mismo día regresamos a Rancagua.

Conclusiones:

1. Hay dos puntos que fueron claves en el éxito de esta expedición:       

A) Preparación física.

B) Alimentación.

A) El perfecto estado físico obtenido antes de la expedición, se consiguió principalmente con ascensiones semanales en cerros que tenían abundancia de nieve y dificultades técnicas. (Para estar preparados para largas marchas sobre nieve blanda), gimnasia general y cross-country.

B) Con el problema de la falta de mulares, el asunto alimentación se hizo grave. Todo el equipo debía llevarse a hombros. Por este motivo alivianamos al máximo la comida y se llevó lo suficiente para 9 días de los siguientes alimentos

  • Sopas y Cremas Maggi
  • Tocino
  • Leche
  • Azúcar
  • Mermelada
  • Arroz
  • Chocolate
  • Turrón
  • Pasas
  • Nueces
  • Queso
  • Jugos

2. El haber hecho el acercamiento a pie implicó una excelente adaptación a la altura, factor muy importante por los problemas con la nieve y la roca al final de la escalada.

3. Es necesario recalcar la extraordinaria belleza de esta zona, que en su mayoría está compuesta por elevadas y empinadas montañas que presentan buenos problemas en hielo y roca.

4. Diciembre es un mes hermoso para hacer actividad de alta montaña. El gran problema de este mes, si no se llevan mulares, es pasar los ríos que vienen muy crecidos.

La ascención de la Catedral del Barroso presenta dos problemas:

  • Montarse al filo que conduce a una arista del cerro que es la única factible (norte)
  • La escalada final por roca totalmente descompuesta y fuertes pendientes que se podria catalogar de 4º superior.

Autor: Francisco Arias.

NDLR: Extraído del Anuario de Montaña FEACH 1977 - 1983.

NDLR 2: A la fecha (Diciembre 2016), el Catedral del Barroso no registra más ascensiones ni intentos.

 

"En una vía natural no existen alternativas; hay que ser más fuerte que la piedra"

Fred Roughling.